En “El proceso de convertirse en persona” anteriormente leído se nos presenta la postura humanista propuesta por Carl Rogers relacionada con el concepto de aprendizaje. Nos menciona que el alumno desarrollará su aprendizaje solamente cuando este sea significativo. Un aprendizaje significativo es aquel que se internaliza y se integra en sí mismo, produciendo cambios en cada aspecto de la persona. Esto sucede cuando se involucra a la persona como totalidad, incluyendo sus procesos afectivos y cognitivos. De todas las teorías de la psicología humana que conozco siempre he tenido más afinidad con el humanismo, considero vital el considerar a alguien una persona, un individuo, una vida.
Considero que mi personalidad de mediador (INFP 4W3 en el mbti propuesto por Katherine Cook Briggs y su hija, Isabel Briggs Myers) influye mucho en mi forma de percibir el mundo, jamás he sido una persona indiferente. Es por ello que decidí la carrera que actualmente estudio, pues no puedo ignorar el hecho de que desafortunadamente sigue existiendo la marginación, segregación y exclusión de las minorías. Es tan sencillo como entrar cinco minutos a cualquier red social y encontrar discursos de odio disfrazados de humor. Como una persona que pertenece a algunos de estos grupos marginados y minorías, es una necesidad el marcar la diferencia.
La inclusión educativa es el medio que nos lleva a acercarnos a la Utopía que es una sociedad incluyente, se da la atención que por derecho humano merecen todas las personas, sin excepción alguna. Es por ello la Educación Inclusiva se toma como un modelo para estudiantes con discapacidad que propone cambios estructurales en la educación. Brindarles la educación bajo modelos de inclusión se establece como una mejor práctica educativa deseable y de calidad que merecen igual que el resto de la población.
Me intrigó y agradó la postura referente a los aprendizajes significativos pues tomando en cuenta toda mi vida de estudiante, sin duda el que mis docentes se hubieran preocupado para generar esos aprendizajes en el aula hubieran tenido la oportunidad de que aquellos conocimientos me marcaran más y no se esfumaran poco a poco con los años. Aspiro en mi futuro como docente llegar a ser el docente que Royers proponía, que pueda yo aportar a una transformación positiva en mis alumnos, confiar en su capacidad para hallar fortalezas, derribar mecanismos de defensa y dar forma a ese impulso vital con el que realizarse a sí mismo.
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